Superando nuestras diferencias

Desde Fedecámaras hemos insistido en plantear una agenda posible que nos permita recuperar la confianza que tanto necesita nuestra economía, para apalancar un desarrollo sostenible.

A lo largo de los últimos años, en múltiples oportunidades hemos manifestado la necesidad de un cambio de modelo político, económico y social, pero también hemos destacado la necesidad de alcanzar la paz, la estabilidad política, la institucionalidad, la gobernanza, el diálogo social, el respeto a los derechos humanos y normas internacionales.

Nos urge alcanzar un gran Acuerdo Nacional que nos permita comenzar a transitar el camino hacia una Venezuela próspera, incluyente y productiva;, en democracia, con instituciones inclusivas, robustas, de plenas libertades, políticas, económicas y sociales.

Hoy, todos padecemos lo que significa: hiperinflación, desnutrición, cierre de empresas, inseguridad, carencia de servicios públicos, abuso de poder, orfandad institucional, indefensión y vulnerabilidad. Debemos detener esa sensación de caída libre en un foso que solo nos lleva al fracaso y a la destrucción no solo como país, sino también como sociedad, como individuos.

Venezuela quiere vivir en paz, con sueños y metas por alcanzar. Venezuela quiere progresar. Venezuela tiene que ser sinónimo de esperanza, pero para eso debemos asumir, sin complejos, que tenemos un conflicto que nos urge resolver. Debemos encontrar una solución en paz por la democracia.

La solución a nuestros problemas debe resolverse entre venezolanos. Sí, agradecemos el apoyo y la disposición de la comunidad internacional, la necesitamos; pero los verdaderos actores, somos nosotros, los venezolanos, y tenemos la obligación de construir garantías suficientes para que las soluciones acordadas perduren en el tiempo.

No lograremos un crecimiento económico sostenido si no somos capaces de resolver el problema institucional y político que vive nuestro país. Basta de salidas que lejos de procurar la paz y la estabilidad política, económica y social, profundizan aún más la crisis que nos ha dejado un drama social alarmante y una emergencia humanitaria compleja.

Nos corresponde aferrarnos a los preceptos constitucionales y a un plural encuentro de voluntades, como única salida a los males que tanto daño le han hecho a nuestra nación. Nos corresponde como sociedad civil exigir y procurar instituciones independientes y un Estado garante de nuestra Carta Magna. Tenemos que asumir la urgencia de atender y dar respuestas a una población que sufre los desaciertos de un modelo político impuesto. Nuestro país exige que seamos capaces de reconocernos, respetarnos, tolerarnos y entender que la democracia es disenso con respeto, dentro del Estado de Derecho.

Venezuela demanda acuerdos, consensos, inclusión, como una hoja de ruta de negociación que nos permita transitar el camino hacia la reconciliación, el progreso y bienestar social que tanto anhelamos.

Solo un gran Acuerdo Nacional, amplio, inclusivo, plural, autónomo nos permitirá, como ciudadanos de estas latitudes, reencontrarnos y construir juntos, superando nuestras diferencias, un nuevo modelo de país, libre, unido, en democracia y con plenas libertades.

Venezuela nos necesita a todos.
Ricardo Cusanno
Presidente

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